viernes, mayo 30, 2014

Los partidos europeos eligen a sus líderes 'a la gallega', como diría Rubalcaba

En un editorial de esta semana, el diario, El País, defendió que el próximo líder del PSOE no fuera elegido de forma democrática por los militantes. A pesar de la fuerte derrota del principal partido de la oposición en las pasadas elecciones europeas, el diario de referencia de la transición española considera que la solución pasa por aceptar la decisión de los 'barones' socialistas, todos los cuales menos uno formaron parte de esa derrota. Es decir, que el jefe despedido debe poder elegir a su sustituto.

Uno de los principales argumentos que el matutino español ha esgrimido para defender esta posición es que casi todos los líderes de los principales partidos políticos europeos son elegidos en congresos. No sé de donde saca ese dato pero he aquí algunos ejemplos:

  • Francois Hollande - Presidente de Francia: elegido en elecciones primarias abiertas.
  • Matteo Renzi - Primer Ministro de Italia: elegido en elecciones primarias abiertas.
  • David Cameron - Primer Ministro del Reino Unido: elección en dos fases al liderazgo del Partido Conservador. Primero votaron los diputados conservadores. Los dos candidatos con más votos se presentaron a la segunda vuelta en la que votaron todos los militantes del partido.
  • Angela Merkel - Canciller alemana: elegida en la convención de su partido.
  • Ed Miliband - Líder del partido laborista británico. Elegido por un colegio electoral en el que la tercera parte del voto correspondía a los militantes, otra tercera parte a los diputados y el resto a los sindicatos afiliados al partido. Los militantes optaron en su mayoría por su hermano, David Miliband, por lo que el éxito de Ed fue muy criticado como poco democrático y este posteriormente apostó por cambiar el sistema de elección de los líderes del partido.
Pues, es cierto que cada sistema tiene su idiosincrasia, sin embargo, queda patente que la democracia interna ofrece un camino claro hacia el éxito a nivel nacional. Y que tras la debacle del pasado fin de semana, defender que la mejor manera de recuperar la confianza ciudadana en los principales partidos de gobierno pasa por tomar decisiones a puerta cerrada en las que los únicos que tengan voz sean los que menor credibilidad tengan entre los ciudadanos sería poco menos que un suicidio. Los partidos europeos caminan hacia modelos más abiertos y más democráticos en los que tengan mayor voz los ciudadanos. Que algunos tengan todavía camino por recorrer no es, desde luego, un argumento válido para que el partido socialista español postergue aún más su obligación de escuchar a sus 200.000 militantes a la hora de decidir qué dirección ha de tomar para recuperar el poder en España.

Alfredo Pérez Rubalcaba ha afirmado que la democracia interna 'no le parece mal idea', aunque parece que casi 40 años después de la muerte de Franco, considera la democracia y la transparencia una peculiaridad 'a la gallega', y rechaza permitirla sin que haya 'unanimidad' entre todos aquellos que han sufrido el último batacazo electoral. El Secretario General saliente, desde luego, no es el mejor referente para los que reclamamos una mayor apertura de las instituciones a los ciudadanos sino el legado de un pasado muy oscuro que hace tiempo teníamos que haber dejado atrás.