jueves, mayo 03, 2012

Despilfarro y mala gestión en la Comunidad de Madrid

Nos preguntamos por qué el precio de viajar en Metro ha subido tanto en los últimos años y hoy nos llega la respuesta. El vicepresidente de la Comunidad de Madrid (PP) ha reconocido ante los medios que entre 1988 y 2012 la rentabilidad del sistema de transporte subterráneo en la capital ha bajado hasta tal extremo que hoy, a pesar del impresionante aumento de las tarifas, hay que subvencionar el Metro en un 60%, una proporción tres veces mayor que a finales de los ’90 cuando los billetes financiaban un 80% del coste del mantenimiento de la red. Dato curioso a la vista de que en los años ’80 la Comunidad de Madrid tenía un presidente socialista. Sí, un dirigente del partido que según la actual presidenta conservadora, Esperanza Aguirre derrocha el dinero de los ciudadanos y deja el país en bancarrota, para que luego ella y sus secuaces tengan que venir con sus recortes para ‘salvar las cuentas públicas’.

Los dirigentes del PP madrileño tanto alardean de haber construido uno de los mejores metros del mundo. Sin embargo, a la luz de estos datos no parece que su principal prioridad haya sido la sostenibilidad de las cuentas públicas. Ya se venía hablando desde hace tiempo de que la mega-obra del MetroSur era una ruina y que los beneficios que daba a los ciudadanos de aquellos barrios no merecían una inversión a la altura de una ciudad como Tokio. Ya existía una amplia red de cercanías e incluso después de la obra los tiempos de viaje entre el centro y los distintos barrios del sur son más cortos en autobús que en Metro. Sin embargo, victoria tras victoria electoral, se ha repetido que el gran éxito de la gestión de Alberto Ruiz-Gallardón y Esperanza Aguirre es el Metro.

Todos estos datos me parecen muy interesantes, porque siempre me había parecido raro el afán de la Presidenta Aguirre por los recortes presupuestarios una vez que su correligionario, Mariano Rajoy hubiera entrado por las puertas del Palacio de la Moncloa. Porque en los años de Zapatero, Aguirre no destacaba precisamente por el instinto ahorrador. En absoluto. Casi llegó a proclamar la independencia de la Comunidad de Madrid y se quejaba día tras día de que el Estado no invertía lo suficiente en esta ciudad. Mientras tanto, persistía en ejecutar unas obras faraónicas que beneficiaban a sus amigos del sector de la construcción pero sin prestar atención alguna a la rentabilidad. Populismo y votos. Nada más.

A lo mejor los ciudadanos debemos reflexionar un poquito más acerca de la verdadera responsabilidad de esta crisis porque escuchar a nuestros mandatarios echar la culpa a otros por la crisis de la deuda cuando son precisamente las comunidades que ellos gestionan los que más han gastado en unas obras e infraestructuras que requerían una alta cantidad de mano de obra, generaban empleo a corto plazo, y creaban riqueza para sus amigos pero no tenían ningún sentido desde una perspectiva de utilidad pública, me resulta cuando menos perverso. Si el verdadero legado de su gestión es una red de transportes incapaz de autofinanciarse, unas instalaciones deportivas –Piscinas Madrid 86- en bancarrota, una ciudad cada vez más contaminada y una crisis de la deuda que destruye los sueños de toda una generación de gente joven, no sé de qué pueden presumir.

Lo único que pido es que primero asuman su parte de la culpa- está claro que no son los únicos pero representan una parte importante de lo que se ha hecho mal en los últimos años-, y segundo, tomen medidas para solventar la situación sin que tengan que perjudicar el conjunto de los ciudadanos. Y si para ello hay que separar la gestión del transporte público en dos y privatizar aquellas líneas que no son capaces de autofinanciarse (Principalmente MetroSur, MetroNorte y MetroEste), que así sea. Pero que no vengan diciendo que toda la culpa es de ya sabéis quien.