martes, febrero 07, 2012

Intrusismo en el aula


La Presidenta de la Comunidad de Madrid, según leo en Público, ahora acusa a los profesores de frenar el bilingüismo porque algunos “no saben inglés y no quieren aprenderlo”.

Me parece loable el esfuerzo por mejorar la enseñanza del inglés, pero ¿no es exagerado esperar que cualquier profesor, sea de historia, de matemáticas o de geografía, también sea experto en lengua inglesa? ¿Y realmente fomenta los conocimientos de un idioma que las asignaturas más importantes sean impartidas por unos profesores que no son nativos en la lengua de enseñanza?

Cuando iba al colegio y el instituto, tenía la suerte de contar con unos profesores que eran cada uno de los mejores en sus respectivas materias. Sin embargo, nunca iba a esperar que el profesor de filología inglesa me diera las clases de francés. De hecho, recuerdo un día en el que un profesor mío, un filólogo excelente, tuvo que sustituir precisamente a mi profesora de francés. Se sentó delante de la clase y se puso a leer el Daily Telegraph mientras hacíamos con diligencia los deberes que la profesora ausente nos había asignado. Pasaron cinco minutos y el docente, ya aburrido, cerró el periódico y dijo, “Mirad, dejad de perder el tiempo con esa lengua tan absurda, hablemos de política”. Y así siguió la clase.

Con tanta obsesión por mejorar los conocimientos de la lengua de Shakespeare entre el cuerpo docente, la Comunidad de Madrid corre el riesgo de perder de vista los pésimos resultados de los alumnos españoles en asignaturas tan importantes como la ciencia o las matemáticas. Si quieren mejorar el nivel de inglés de los jóvenes, tienen diversas formas de hacerlo. Podrían, por ejemplo, promover la difusión del cine en versión original, algo que empezaron a hacer con la llegada de la TDT a través de su canal oficial, pero que después de la publicidad inicial han abandonado. O podrían cambiar la manera de enseñar inglés desde los primeros años del colegio mediante la adopción de una metodología con contenidos más prácticos e interactivos. ¿No sería más llamativo, por ejemplo, que la Comunidad de Madrid contratase a una personalidad de la talla de Richard Vaughan como gurú encargado de analizar cómo mejorar la formación del inglés en los centros educativos de la región? Sin duda, saciaría su apetito por titulares y quizás a este se le ocurran mejores ideas que los palos de ciego de los consejeros madrileños.

Hay mil maneras de mejorar la enseñanza de inglés, sin embargo, el modelo de bilingüismo que ha elegido la Presidenta de nuestra región no me convence, por lo menos mientras sea necesario obligar a unos profesores que llevan años perfeccionándose en otras asignaturas a enseñar su materia en una lengua en la que no se sienten cómodos y con la que pierden su capacidad didáctica. Aparte, es una ofensa a los que llevan 10 o 20 años perfeccionando una segunda lengua sugerir ahora que cualquier persona puede dominar el inglés en 3 meses con la ayuda de un curso intensivo, y con un nivel suficiente para poderlo impartir en un instituto. Es la peor forma de intrusismo profesional que hay y sólo conducirá a la mediocridad y la pérdida de prestigio de la asignatura que se quiere impulsar.