miércoles, febrero 20, 2008

El AVE: La envidia del mundo



De Madrid a Barcelona en 2 horas y 35 minutos. El periódico británico, The Times, describe la envidia de los ingleses y los estadounidenses respecto a los enormes logros realizados en tan poco tiempo en España en el desarrollo del ferrocarril de alta velocidad.

El artículo, que se titula "El tren bala español, a 185 millas por hora, tiene a las aerolíneas en el punto de mira", comenta que el AVE de Madrid a Barcelona es la tercera línea de alta velocidad española en inaugurarse en apenas 2 meses. A la vez, el periódico critica la escasa presencia de trenes de alta velocidad en el Reino Unido, existiendo solamente una línea de 80 millas de largo entre Londres y el canal de la mancha, y ninguna otra línea prevista.

"España enlazó a sus dos principales ciudades ayer de una manera que pondría verdes de envidia a los pasajeros británicos. El tren S103, de fabricación alemana, un tubo esbelto de 200 metros de aluminio, se deslizó por la vía de salida de la estación de Madrid, Atocha, a las 6 horas en punto. A diferencia de los sandwiches húmedos [característicos de los trenes ingleses], los pasajeros disfrutaron de comidas preparadas por el chef de estrellas Michelin, Jordi Cruz. 2 horas y 35 minutos más tarde el tren llegó a la estación Sanz de Barcelona, completando un recorrido que en coche tardaría más de 6 horas".

"La tarifa varía entre 40 y 164 euros de ida, y los pasajeros reciben el reembolso del precio total del billete en el caso de un retraso superior a 30 minutos. Algo que no debe ocurrir mucho viendo que el tren de alta velocidad española tiene una tasa de puntualidad de un 98,5% - un porcentaje superado únicamente por Japón."

Lo que no se menciona en el artículo es que el hecho de que se haya retrasado el puesto en funcionamiento en 2 meses ha sido motivo de uno de los mayores escándalos políticos de los últimos 4 años. La única línea de alta velocidad británica sufrió un retraso de 15 años, y en el momento de su inauguración fue recibido con toda la pompa de un pueblo más que agradecido.

Hay que reconocer la alta exigencia de los españoles. Actuando así, las cosas se mueven mucho más rápido.