sábado, febrero 24, 2007

Ya yoyen (parece)

Tras mi via crucis inicial al intentar darme de alta con Yoigo en el momento de su lanzamiento en diciembre, he tenido mayor suerte esta segunda vez. Mi cabreo con este operador por no poder gestionar la portabilidad que solicité y por tardar tres meses en devolverme el importe que me había cobrado por un teléfono que nunca me entregó, hubiera sido suficiente para llevarme a romper para siempre mi relación con esta empresa. Pero en el mundo pintoresco de los operadores españoles, todo es posible y la subida de tarifas de Orange (sin duda descarada y de cuestionable legalidad) me ha obligado a dar una segunda oportunidad a la filial del escandinavo TeliaSonera.

Me he visto obligado a cambiar de número. No me atrevía a quedar sin número aunque fuera sólo 24 horas porque necesito el móvil por trabajo. No sé de quien sería la culpa, si de Orange o de Yoigo, pero da igual. Sólo sirve para confirmar hasta qué punto los operadores están dispuestos a tomar el pelo a la gente con tal de rascar unos céntimos de más. Mi factura de enero fue exorbitante por las gestiones que tuve que hacer para comprar mi piso, por lo que parece que el descaro de Orange les ha salido redondo en esta ocasión.

Esta vez me ha llegado la tarjeta SIM en apenas dos días tras mi solicitud y ha funcionado perfectamente desde el primer momento. La señal incluso es más fuerte que la de France Telecom, por lo menos en mi casa, y el precio, ni que decir que cuesta casi la mitad de lo que venía pagando con Orange.

Llamé a Orange para pedir que me cambiaran a prepago (para ahorrarme los 6 euros de tarifa mínima mensual) y en cambio me han ofrecido mantenerme en contrato sin cobrarme esos 6 euros. Faltaría más después de todo lo que me han hecho, pero por lo menos así he podido dejar un mensaje de voz para avisar del cambio de número y así no perder llamadas importantes.

Lo mejor de Yoigo es que después de cada llamada, te mandan un mensaje a la pantalla para avisarte de lo que has gastado y de lo que queda en tu tarjeta. Algún día tendré que usar un cronómetro para ver si son tan honestos como dicen pero por lo menos no he tenido ninguna queja por ahora. No he tenido que llamar ni una vez a atención al cliente, y eso ya es una mejora. Cuando empecé con Orange (Amena) hace 6 años, tuve que llamar numerosas veces sólo para que me activaran el buzón de voz. Y de Vodafone (Airtel) ni hablar.

Todos nos roban, pero algunos más que otros. Hay que ser astuto a la hora de lidiar con los operadores de telefonía móvil, y ojo, la policía no te protege.