viernes, septiembre 22, 2006

¿Estallará la burbuja parejera?

Las parejas cada vez se cotizan más alto. Ya no basta a los buscadores de pareja 'un simple rollo de una noche', o 'una aventura divertida para recordar'. Las parejas de hoy sólo se conforman con casarse, y no con cualquiera. Según el último estudio del Liguebarómetro, que se basa en datos recopilados entre los meses de abril y junio de 2006 (en primavera la sangre altera), el 80% de las mujeres españolas 'sólo se casaría con su príncipe azul', frente al 60% de los varones que dice estar en busca de 'la chica de sus sueños'. De todas formas, los datos no corresponden a la realidad. El 85% de los encuestados, tanto hombres como mujeres, afirma que "el aumento de la obesidad en España dificulta la búsqueda de la pareja ideal". Será que hay muchos príncipes y princesas azules sueltos por allí, pero son cada vez más difíciles de detectar ya que están camuflados por debajo de muchos kilos de grasa.

Y es que ya se registran indicios de una leve bajada de la demanda de parejas en nuestro país, sobre todo en las grandes urbes de Madrid, Barcelona y Valencia.
"Las exigencias ya son demasiadas", afirma Juan Antonio del barrio madrileño de Fuencarral. "Hace dos años era suficiente invitarle a una cena seguida por un estreno de cine, pero con las demandas de hoy en día, ya no doy abasto".

"Ojalá alguien pinche la burbuja, y no me refiero solamente a la obesidad de mi pareja", afirmó Graciela, estudiante de Buenos Aires afincada en Carabanchel.

Sigue habiendo esperanza para los españoles en busca de una pareja digna. Según los datos recopilados por el Banco Central de Esperma en Frankfurt, la brecha entre las expectativas y la realidad en España es hoy superior a la de Estados Unidos y es más que probable que pronto tengan que caerse las exigencias, aunque sea sólo para recortar el nivel de estrés sexual en España que ya está alcanzando las cotas más altas registradas desde los años 40, en pleno apogeo del franquismo.

"¡Que se pinche ya, pinches gueys!", concluye José Luis, estudiante de psicología de la Universidad de Guadalajara, México, actualmente en viaje de estudios a la Autónoma de Madrid.

domingo, septiembre 10, 2006

Hasta el moño del lenguaje SMS

Sí, efectivamente, hoy me ha entrado un cabreo de tal calibre por tener que leer tantos mensajes SMS y de mensajería instantánea con feas derivaciones de palabras en castellano, que no me ha quedado otro que airear mi hartazgo en mi 'blog'. Con tanto 'wenas', 'ke hases, kari?, 'kwando podemos kedar?'...., empiezo a preguntarme si la gente realmente se ha olvidado del idioma o si a lo mejor sólo se trate de un mal chiste. Más preocupante aún son las faltas de ortografía imperdonables como por ejemplo el hábito tan lamentable de numerosas personas supuestamente educadas de escribir 'haber', en vez de 'a ver', de confundir la palabra 'bello' con 'vello', o de cometer otras tantas faltas que me dan tanta repeluz que hoy me he sentido a punto de 'ir bolando' a otros pagos para escapar tanto insulto a 'nwestro' tan 'ermoso lengwage'.

Últimamente esta inexplicable costumbre se ha contagiado el ciberespacio de tal manera que hasta los foros de debate de algunos de los periódicos más prestigiosos del país se han llenado de opiniones escritas por unos sujetos tan poco educados en las normas de la gramática y la puntuación, que lo primero que me pregunto es si sus comentarios realmente deben ser tomados en serio.

Por mi parte, a partir de ahora no haré caso a la gente que se atreva a escribirme en el lenguaje SMS. El castellano es demasiado bonito como para estropearlo a golpe de teclado, como si las letras fueran un preciado bien de consumo que hubiera que ahorrar con el mismo cuidado que hoy en día tenemos que aplicar a los recursos hidráulicos del Levante. Al fin y al cabo, entre 'buenas' y 'wenas' hay una diferencia de una letra. ¿Se puede ser tan tacaño linguísticamente hablando?